Horrorizan las noticias sobre pedofilia entre clérigos

Su Santidad el Papa Juan Pablo II se ha mostrado profundamente consternado por los casos de pedofilia en la Iglesia de los Estados Unidos de Norteamérica. Para tratar este grave tema se reunieron prelados estadounidenses con la cúpula de la Iglesia de Roma, con la presencia del Presidente, Vicepresidente y Secretario de la Conferencia Episcopal Estadounidense y seis cardenales de la curia. Entre ellos se cuenta el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, y un experto en Derecho canónico, monseñor Julián Herranz. El gran malestar social causado por estos hechos está ejerciendo presión para que la cabeza de la Iglesia Católica de los EUA sea separado de su responsabilidad.

Mientras el Papa aseguró sentirse profundamente apenado por el sufrimiento que han causado los casos de pedofilia de público conocimiento, los cardenales de los EUA exigían la cabeza de su líder católico para calmar el descontento social y la desconfianza imperantes.

Entre las medidas propuestas para abordar el problema se encuentran el pedido de dimisión del sacerdote directamente implicado, acusado de tocar los genitales de dos jóvenes, y un amplio y positivo plan de ayuda para ellos y sus familias.

La pedofilia se enmarca en las perversiones sexuales, y consiste en la atracción sexual por personas menores, a las cuales el abusador obliga generalmente a participar de sus actividades mediante engaños y amenazas. Un lugar de respeto y confianza de la familia, así como de poder sobre los menores, suele ser el marco ideal para esta perversión que, desde el punto de vista legal, constituye un delito.

¿Obstrucción a la justicia?

Ratzinger envió una carta secreta sobre pedofilia


La acusación ya se conocía: que el Papa Benedicto XVI había ocultado a la justicia ordinaria los casos de pedofilia en Estados Unidos, valiéndose de su cargo anterior, el de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El semanario “The Observer” consiguió una carta firmada por Joseph Ratzinger fechada en mayo de 2001, en la que se ordenaba a todos los obispos que dispusieran las medidas necesarias para mantener en total secreto las investigaciones que involucraban a sacerdotes en abusos sexuales de menores.


En la misiva la Iglesia reclama para sí la jurisdicción de este tipo de delitos “perpetrados por un clérigo contra un menor”. Y agrega que esa jurisdicción “comienza a correr el día en que el menor cumple los 18 años” y dura 10 años más.


Exige además que todas “las investigaciones preliminares” hechas por eclesiásticos sean enviadas a la oficina de Ratzinger, quien, según la carta, tenía la opción de entregar estos antecedentes a tribunales privados en los que “las funciones de juez, promotor de justicia, notario y representante legal puedan ser realizadas por sacerdotes”.


También advierte que “casos de este tipo son materia de secreto pontificio”, y quien lo rompa durante el plazo de 10 años, será castigado y posiblemente sufrirá la excomunión.


La escandalosa misiva fue descubierta por dos de las víctimas en un juicio contra una iglesia de Texas y contra Ratzinger, por obstrucción a la justicia.

Caso de pedofilia en un Jardín de Infantes

Conmoción e indignación en la provincia de Santiago del Estero ante un caso de pedofilia en un jardín de infantes, que involucra a siete niños, por el momento, y a una docente que los obligaba a realizar “juegos” sexuales y de los cuales participaba.

La mujer de 38 años identificada como la “seño Patri” de la sala de 4 años del turno del Jardín de Infantes 112 del barrio Mujeres Argentinas de la capital provincial. La docente cerraba las puertas y las ventanas y les exigía a sus alumnos que se desnudaran, se tocaran y hasta se besaran sus partes íntimas. Si bien 18 niños estaban bajo su cargo, sólo siete informaron sobre el hecho. “Patri” castigaba a quienes se resistieran a cumplir sus dementes órdenes, enviándolos al rincón y luego los hacía golpear por medio de sus compañeros. Además ella misma participaba de estos aberrantes actos tocándoles los genitales. La frase de cabecera que empleaba la pedófila para ocultar sus macabros planes era: “Lo que es mentira es verdad, lo que es verdad es mentira, lo que está mal puede estar bien”. Además para atemorizar a los nenes y lograr que no cuenten lo sucedido se ponía una mascara de un monstruo y los amenazaba con atacarlos en caso de informar a sus padres. El grave hecho trascendió la semana pasada en el barrio Mujeres Argentinas de la capital provincial cuando algunos alumnos rompieron en llanto y se resistían a concurrir a clases. Posteriormente las víctimas fueron sometidas a análisis médicos que determinaron que no hubo penetración pero sí presentaban irritación en la zona anal. La directora regional de Educación, Estela Céspedes aseguró que la acusada fue suspendida de su cargo, mientras la Justicia recibió las denuncias respectivas para iniciar la investigación.

Increíble pero real

Una agrupación cristiana denunció que organizaciones pedófilas están utilizando Internet para pedir que el 27 de junio se "honre" a los niños que mantienen relaciones con adultos, bajo la celebración del "Día Internacional del Amor por los Muchachos".
Este "día" sería en el que pedófilos del mundo entero "festejan" su condición, por lo cual la Cadena Internacional de Oración por Niños y Adolescentes (CIONA) organizó un acto para repudiar la jornada también conocida como "día del orgullo pedófilo", que tendrá lugar el próximo sábado 27.
El Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) calificó al evento como un delito que utiliza Internet para su difusión y publicidad.
"No es una fecha para celebrar. Tras ese mensaje de que son niños para amar, hay una forma de abuso sexual", señaló Adriana Domínguez, titular de la delegación cordobesa de esta entidad.
Desde Internet, los organizadores del "día del orgullo pedófilo" piden recluirse en el hogar y homenajear a los "amables, cuidadosos y valientes hombres" que dedicaron sus vidas a "amar, cuidar y acompañar a los muchachos", como así también a los niños que desafían "las maliciosas y artificiales normas" que prohíben las relaciones con adultos.
Los "boylovers" o "amantes de chicos", tal como se definen, rechazan ser calificados como abusadores, dicen que mantienen relaciones sexuales consentidas con menores, y que desde tiempos inmemoriales los niños se han "interesado" por los adultos.
El defensor de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Héctor David, señaló que las celebraciones pedófilas son una "apología del delito" que deben alertar a los adultos de la importancia de cuidar a los niños cuando se conectan a Internet.
"Con el avance de la tecnología, aparecen nuevas formas de explotación sexual y violencia hacia los niños”, señaló David.
Según el funcionario, aproximadamente uno de cada cinco chicos que navega por la red es víctima de un ataque.